miércoles, 23 de marzo de 2011
Mi primera vez con una chica
No se han imaginado alguna vez teniendo un trio? Compartiendo con su pareja una tercera persona y disfrutando juntos del sexo desenfrenado… (solo de pensarlo, ya estoy mojando mi tanguita! Debo aprender a controlar mi imaginación).
Compartiré algo con ustedes, mi primera experiencia con una chica. La recuerdo con muchísimo cariño, era mi mejor amiga de la secundaria, compartíamos todo, apuntes, trabajos… por que no compartir un novio? Muchas veces, mientras estábamos en su casa los viernes, tras acabar la tarea nos arreglábamos para ir al antro. Jugábamos como cualquier chica de nuestra edad a intercambiarnos la ropa, nos poníamos los trapos la una de la otra… recuerdo verla cambiarse sentada en su cama, ver como desabrochaba su brasier lentamente, dejando sus pechos rosados al aire libre, la verdad que hacía que mi corazón se acelerara.
Siempre me preguntaba si a ella le pasaría lo mismo… Es más, recuerdo una vez en su casa, estaba en el baño acicalándose según, y me pidió que entrara para ayudarla con no se qué. Al entrar, ella estaba sentada en una banqueta, con las piernas bien abiertas, y cuchilla en mano se depilaba sus partes. “Me puedes ayudar?” me dijo… “se me rompió el espejo y no alcanzo bien a verme más abajo…”. Me quedé petrificada… como me pedía que la ayudara! Que oso! Pero fue una de esas veces en que no sabes cómo zafarte de una situación y acabas obedeciendo sin rechistar…
Me arrodillé frente a ella y agarré la cuchilla con mi mano derecha, prácticamente estaba temblando. Separé sus muslos completamente con mis manos… recuerdo perfectamente cómo un escalofrío indescriptible recorrió mi cuerpo al notar la suave y blanca piel de sus muslos, cómo esa sensación fue creciendo cuando acerqué mi rostro a su sexo para ver bien…
Compartiré algo con ustedes, mi primera experiencia con una chica. La recuerdo con muchísimo cariño, era mi mejor amiga de la secundaria, compartíamos todo, apuntes, trabajos… por que no compartir un novio? Muchas veces, mientras estábamos en su casa los viernes, tras acabar la tarea nos arreglábamos para ir al antro. Jugábamos como cualquier chica de nuestra edad a intercambiarnos la ropa, nos poníamos los trapos la una de la otra… recuerdo verla cambiarse sentada en su cama, ver como desabrochaba su brasier lentamente, dejando sus pechos rosados al aire libre, la verdad que hacía que mi corazón se acelerara.
Siempre me preguntaba si a ella le pasaría lo mismo… Es más, recuerdo una vez en su casa, estaba en el baño acicalándose según, y me pidió que entrara para ayudarla con no se qué. Al entrar, ella estaba sentada en una banqueta, con las piernas bien abiertas, y cuchilla en mano se depilaba sus partes. “Me puedes ayudar?” me dijo… “se me rompió el espejo y no alcanzo bien a verme más abajo…”. Me quedé petrificada… como me pedía que la ayudara! Que oso! Pero fue una de esas veces en que no sabes cómo zafarte de una situación y acabas obedeciendo sin rechistar…
Me arrodillé frente a ella y agarré la cuchilla con mi mano derecha, prácticamente estaba temblando. Separé sus muslos completamente con mis manos… recuerdo perfectamente cómo un escalofrío indescriptible recorrió mi cuerpo al notar la suave y blanca piel de sus muslos, cómo esa sensación fue creciendo cuando acerqué mi rostro a su sexo para ver bien…

